Experiencia en el comedor por Melina -Noviembre 2016



El día de hoy llegamos al comedor y ya estaba servida la comida por lo que aproveché para ponerme en la ventanilla de entrega para poder servir. Esperando a que empezaremos recordé la primera vez que fui a servir; la situación del comedor. Era un tejaban con mesas y una mesa grande de herrería que era donde ponían los platos, a mi me tocó servir del agua de unos botes de plástico; y me puse a pensar, en cuanto ha avanzado esa gran obra, ya son 3 años de aquel entonces, y reflexiono a cerca de la oración de la mañana donde viene la lectura de los talentos y veo cómo de granito en granito se ha convertido en el comedor que es ahora, más cómodo y limpio para ofrecer un servicio digno a nuestros hermanos necesitados. Veo cómo la suma de un par de manos han marcado diferencia, veo cómo los talentos de cada uno de los voluntarios, por más mínimos que parezcan hacen que las cosas funcionen para mejor.

Qué alegría sentí al darme cuenta del lugar donde estaba y he estado durante estos 3 años.

Derrepente la fila de comensales empezó a avanzar y de nuevo a saludar a las caras conocidas y a las que no, también =)

Agradezco a Dios por ponerme ahí y dejarse sentir en mis hermanos que me bendicen una y otra vez al recibir el alimento.

Melina González Acuña

La migración en la Biblia

       En esta lectura deseo hacer una reflexión sobre la migración vista desde una óptica bíblica. Cuando me decidí por este tema no visualizaba la magnitud que tiene dentro de las Sagradas Escrituras, esto es como “desenterrar los cimientos de un edificio para mostrarlo”.

       La migración es quizá la única condición humana que tiene su fiesta en el antiguo testamento, esta es “Sucot” ó la fiesta de los tabernáculos. El libro del levítico solicito a los Israelitas; “Durante siete días vivirán en chozas; todos Israel vivirá en chozas, para que sus descendientes sepan que yo hice vivir en chozas a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto: ¡Yo soy Yavé, su Dios!” (Levítico 23:42,43). Cabe señalar, la palabra “Pascua” se asocia también a la migración. “Pascua” significa “pasar”, la pascua judía celebra el éxodo de Israel y el paso por el mar cuando las aguas se abrieron, para nosotros, la Pascua es el paso que Jesús dio de la muerte a la resurrección.

       Por los relatos bíblicos podemos señalar que el primer migrante fue Adán tras su salida de Edén y su peregrinar por el mundo, desde ese simbolismo, todos somos forasteros de esta vida hasta retornar a la casa del Padre. La biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis hace alusiones a la migración. Podemos señalar algunas historias; Caín tras asesinar a su hermano termina errante., Noé para salvarse construye un arca - aunque se salva del diluvio - su residencia cambio., Abraham abandono su patria para ir tras una promesa., el hijo de Isaac, Jacob, tuvo que abandonar su casa tras la furia de su hermano Esaú cuando intentaba matarlo por robar su primogenitura., José – el soñador - descendiente de Jacob, al ser vendido por sus hermanos tuvo que emigrar a Egipto., Moisés siendo un menor fue dejado a la buena de Dios para salvarlo de la furia del faraón y después, al crecer, tras asesinar a un hombre tuvo que huir a una tierra lejana y hacer vida fuera de su casa adoptiva., El rey David también lo vivió, tras vencer a Goliath, tuvo que huir de la envidia del rey Saúl, su predecesor., En la historia de los profetas; Jonás tuvo que establecerse en el Nínive a causa de la predicación., Elías que tuvo que huir de su tierra cuando era perseguido por los adoradores de Baal., Daniel como migrante tuvo que ser fiel a sus creencias hebreas en el reinado de Nabucodonosor., Otro caso muy importante es la deportación a Babilonia, que propicia la migración obligada pero también inserta en la historia de la salvación ese anhelo por retornar a la tierra, de esta experiencia nacerá el libro de las Lamentaciones.

       La migración también es plasmada en los propios evangelios. La Sagrada Familia tuvo que huir a Egipto cuando el Rey Herodes mando asesinar a los niños ó tras la resurrección de Jesús, en la gran comisión – ir y evangelizar a los pueblos – los mismos apóstoles se convierten en migrantes. Las propias cartas del nuevo testamento están impregnadas del pensamiento migrante, desde los viajes de San Pablo con triunfos y derrotas, hasta la teología desarrollada por los apóstoles que toma como base los textos del antiguo testamento – la patria celestial - y el retorno de los justos al Reino del Padre (Apocalipsis 7:9).

       Entonces, si la historia de la salvación fue otorgada de esta forma, haciendo muchísimas alusiones a la migración, puedo decir que los personajes bíblicos emigran por dos motivos; ó buscan una esperanza ó huyen para salvar sus vidas. En nuestra vida espiritual esto podemos interpretarlo de la siguiente forma; ó somos migrantes de esta vida y vamos por la fe anhelando entrar al Reino de Dios ó somos peregrinos de la vida - que obra por la fe – huir del infierno destinado para los demonios y los malvados.

       Sigamos en este peregrinar de la salvación, alegrémonos de la redención que Jesús nos otorgó, celebremos la pascua eucarística en el templo, pero también, participemos de la pascua física que viven los hermanos migrantes en su travesía.

Juan Carlos L.T.

Experiencia visita INM - otra perspectiva

Un pre-supuesto humano...
El sábado asistí, en compañía de amigos, al Instituto Nacional de Migración (INM), con la firme intención de convivir/acompañar a nuestros hermanos migrantes «retenidos». Reconozco que la propuesta de asistir me emocionaba, no así el qué hacer, pues eso me llenaba de incertidumbre y ansiedad.
Seguir a Jesús provoca salirse de sí mismo, es confrontar las seguridades y certezas creídas hasta ese momento para andar un camino nuevo en libertad; no por nada Jesús reiteradamente nos anima diciendo: ¡No tengan miedo!.
Y sí, de camino al Instituto, el miedo me embargó y con él, aparecieron los pre-juicios:

Prejuicio número 1:
Desde el acceso, las puertas, el comedor y los guardias evocaron en mí la cárcel, un sentimiento de nostalgia me cimbró, pues era un regresar a aquella experiencia de acompañamiento con jóvenes internos durante tres años. Reglas, precauciones e indicaciones para convivir resurgieron.
Pero no, ellos no son internos, son migrantes; ellos no están detenidos por algún delito, sino están retenidos -decía el guardia- por buscar una mejor vida en otro país.

Prejuicio número 2:
Como primer contacto, la actividad sugerida era la de colorear mándalas, que desde la razón, creí poco conveniente para hombres curtidos por la vida; pues pensaba: ¿acaso no era demasiado infantil para ellos?

Prejuicio número 3:
La concepción interna de Dios es tan variada, tan diversa e íntima, que hablar de ella, resulta muchas veces incómoda y hasta violenta, sobre todo si no se conoce a la persona y su historia. Evite hablar de Dios como me fue posible y de dónde veníamos, pues tuve miedo de que nos «dieran por la suave» y que nos encasillarán en un grupo religioso. ¡Qué ironía, el prejuicio de caer en un prejuicio!

Abriéndonos a la Gracia...y al Amor
Pero Dios, que es un Dios de sorpresas, me había preparado una, pues Él  rompe nuestra idea de felicidad por una más plena.
El escuchar como una actividad (la de colorear) había sido tan significativa y tan relajante me sorprendió, pero sin duda el agradecer de ellos a Dios por estar con nosotros, me dejó absorto:
¡¿Cómo era posible que algo tan «sencillo» e «infantil» diera un fruto abundante?!
No tengo palabras para ello, solamente puedo decir que así es la Gracia y el Amor de Dios, y esto me basta.

Tal vez este encuentro con nuestros hermanos migrantes fue como la tercera vez que el Señor se les apareció a los discípulos (Juan 21,7-13), pues no supimos reconocerlo al principio, pero después de escucharlo, ceñimos nuestras túnicas y nos lanzamos al agua, sabiendo que a la otra «orilla» del comedor estaba Jesús esperándonos para compartir el café y unas cuantas galletas.
Santiago